Felipe: (a Mafalda) ¡Por qué la mataste? ¿Qué mal te había hechoe esa pobre hormiguita? Mafalda: ¿Es triste!, pero ciertos bichos no hay más remedio que matarlos. Y si vos pensáis lo contrario, ¿Por qué comés pollo, o pescado, o carne?... Felipe: (piensa) ¡A los buenos nos tienen agarrados con ese maldito argumento!