Mafalda: Aquí donde lo ves, de un dedo como este dependen el destino de la humanidad. Mafalda: Basta que alguien lo apoye sobre el botón de disparo de un cohete nuclear, para que el mundo salte en pedazos. Mafalda: ¿Hay algo capaz de superar el poder de semejante dedo? Manolito: ¡Una puerta!